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Memorial de la Misericordia

15 de agosto de 2026

La Cruz de la Misericordia empieza a elevarse

Después de concluir la cimentación, la construcción de la Cruz de la Misericordia inició una nueva etapa: el levantamiento de su fuste, que irá creciendo progresivamente hasta alcanzar los 170 metros de altura.

El 2 de febrero de 2026 marcó simbólicamente este nuevo comienzo. En la cima de la Loma Larga, Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, presidió la Santa Misa y bendijo el primer tramo del fuste de la Cruz.

A partir de este primer tramo comenzó también una iniciativa que acompañará espiritualmente su construcción: vincular los distintos tramos de la Cruz con las obras de misericordia y con comunidades, instituciones y apostolados que las hacen presentes mediante su servicio a los demás.

La tradición de la Iglesia reconoce 14 obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales. Son acciones concretas mediante las cuales el cristiano está llamado a reconocer y servir a Cristo en quien necesita alimento, consuelo, compañía, consejo, perdón o ayuda.

El primer tramo quedó unido espiritualmente a la comunidad franciscana, vinculándolo con la obra de misericordia de consolar y acompañar a quienes sufren. La presencia franciscana tiene además un significado especial dentro del Memorial, donde el Sendero de San Francisco, inspirado en el Cántico de las Criaturas, recuerda también la espiritualidad del santo de Asís.

Posteriormente, un segundo tramo fue dedicado a los adoradores eucarísticos, hombres y mujeres que a través de la adoración acompañan de manera constante a Jesús Sacramentado.

Esta dedicación está profundamente relacionada con el sentido de la Cruz de la Misericordia. En el cruce de sus brazos estará ubicada una capilla eucarística de adoración perpetua, haciendo de la presencia de Cristo Eucaristía el corazón espiritual de la Cruz.

Con estos primeros tramos, la construcción comenzó a dejar atrás el subsuelo para hacerse cada vez más visible sobre la Loma Larga.

A partir de ahora, mientras el fuste continúe creciendo, nuevos grupos irán quedando espiritualmente unidos a sus diferentes tramos. De esta manera, la Cruz no solamente irá ganando altura: su construcción paso a paso dejará memoria de quienes hacen de la misericordia una obra concreta al servicio de los demás.

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