La cruz es de todos.
Por eso, todos pueden levantarla.
No existe contribución pequeña. Existe una obra que sólo se levanta con muchas manos.
Tu nombre en el corazón de Jesús Eucarístico
Toda persona que apoye esta obra formará parte de nuestra familia espiritual, uniéndose a aquellos que nos ayudaron a construir este legado para el pueblo. En el centro de la Cruz, cuando esté concluida, habrá una Capilla de Adoración al Santísimo Sacramento. Allí, colocaremos en el altar el Libro de Benefactores con los nombres de todos aquellos que soñaron con nosotros, después de todo, la Cruz es de todos. A partir de ahí, nuestras oraciones de gratitud y también sus intenciones estarán guardadas para siempre en un lugar especial.
Y no es solo un nombre lo que queda. En el Memorial de la Misericordia, familias son acogidas, niños son acompañados y vidas son transformadas todos los días, hoy y en las generaciones que vendrán.
Esto no es un donativo. Es un legado.
No toda ayuda es en dinero
Quien reza, quien sirve y quien ayuda a difundir este proyecto, también está levantando esta Cruz.
Reza
Sé custodio espiritual del Memorial y reza con nosotros.
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